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ESTRATEGIAS
Para el logro de los objetivos
planteados, se están desarrollando las siguientes
estrategias:
Creación del portal "alcazul.com".
El portal alcazul.com que se plantea
como un canal de comunicación entre todos los participantes
en el programa (población diana, voluntarios, otros
ciudadanos, instituciones, asociaciones, etc.).
Su contenido es elaborado por jóvenes
de 12 a 18 años, a través de los talleres
organizados al efecto, de manera que su contenido no sufre ningún
tipo de "censura adulta".
La web es también uno de los
mecanismos a través de los que se transmite la información
sobre drogas. Para ello, este medio incluye una sección
fija (única parte elaborada por especialistas) en la que se
desarrollan los contenidos sobre las sustancias objetivo del
programa (básicamente alcohol, tabaco y cannabis).
Otros medios de comunicación.
El mismo enfoque que se ha propuesto
para el desarrollo del portal en Internet se utilizará para
la organización de programas de radio y televisión,
utilizando para ello -preferentemente- las emisoras locales
existentes (aparte de la propia web).
En cuanto a los contenidos, las
dificultades para controlar la calidad de un mensaje oral, hacen
poco aconsejable utilizar estos medios para transmitir información
muy específica sobre drogas. Por ello, el contenido de los
programas emitidos a través de radio y televisión
-si bien puede incluir aspectos tangenciales de las
drogodependencias- tendrá un carácter más
inespecífico y orientado hacia las actividades del
programa, dando publicidad a su contenido y promocionándolas
como alternativas saludables de tiempo libre.
También se tratarán
otros temas de interés para la población diana,
prestándose especial atención al planteamiento de
cuestiones de interés general y al desarrollo de actitudes
prosociales: protección del medio ambiente, sensibilización
respecto a problemas sociales, promoción de actividades de
voluntariado, promoción del asociacionismo, etc.
Talleres de participación.
Algunos de los objetivos del programa
pueden lograrse a través de actividades que se ajustan bien
al formato de talleres en los que los propios jóvenes
-sobre todo aquellos que están organizados en asociaciones-
pueden colaborar en su organización y realización.
Para ello, estos talleres pueden
organizarse tanto en marcos institucionales (por ejemplo, en
centros de enseñanza secundaria con la ayuda de los
servicios de orientación educativa, en ayuntamientos, etc.)
como en otros ámbitos menos formales.
Su formato, duración,
contenido, asistentes, etc., serán siempre variables en
función de las necesidades y, sobre todo, de las
posibilidades de aprovechamiento de recursos disponibles.
En cualquier caso, a través de
estos talleres de participación puede ofrecerse:
Información sobre drogas o sobre prevención de su
consumo.
Talleres destinados a analizar algún
aspecto relacionado con las drogodependencias que puede incluir o
no la participación en acciones de prevención
destinadas a su comunidad.
Programas de abandono del consumo de tabaco.
Aunque pueden realizarse en formato de
taller, su dificultad técnica exige disponer de
especialistas.
Programas de asesoramiento general.
Pueden organizarse servicios similares
a gabinetes de asesoramiento de jóvenes para jóvenes.
Para ello pueden contar con la ayuda de servicios especializados
(orientación educativa, servicios sociales, etc.). Aunque
estos recursos deberán tener carácter general, entre
los temas objeto de asesoramiento estaría también el
consumo de drogas.
Habilidades sociales.
Talleres destinados al aprendizaje y
entrenamiento en habilidades sociales generales.
Técnicas de estudio.
Pueden organizarse talleres
desarrollados por jóvenes previamente entrenados en el
manejo de estas técnicas, y destinados a mejorar el
rendimiento académico de sus compañeros de igual o
inferior edad.
Organización de actividades para otros programas de
prevención.
En la línea de promoción
del voluntariado y de toma de conciencia de los problemas
generados por el consumo de drogas, pueden establecerse los medios
para facilitar la participación de la población
diana en la organización y ejecución de actividades
propias de otros programas de prevención de las
drogodependencias.
Participación en programas de interés social o
general.
Con el fin de facilitar el desarrollo
de actitudes prosociales y las relaciones interpersonales con
iguales que ejerzan una influencia positiva, se organizan
actividades destinadas a promover la participación en
programas de interés social o general: campañas de
promoción del voluntariado, actividades que faciliten el
contacto con actividades de interés social (actividades que
permitan conocer el trabajo que desarrollan determinadas
organizaciones o que permitan una participación "a
prueba" sin necesidad de un compromiso social, actividades de
formación de voluntariado, etc.).
Entre los programas con los que se ha
previsto establecer una colaboración organizada cabe
destacar:
Programas de recuperación o conservación de espacios
naturales.
Colaboración con Protección Civil, Cruz Roja, etc.
Colaboración en programas de interés social (tercera
edad, discapacitados, infancia, etc.).
Centros de reunión alternativos.
Una de las grandes dificultades que
implica la realización de programas de prevención
destinados a población juvenil es la importante función
que desempeñan los bares como lugares de encuentro e
interacción social.
Por ello, entre las estrategias
desarrolladas por Alcazul, se ha incluido la creación de
centros de reunión alternativos, los cuales se plantean
como lugares de ocio y de encuentro, en los que poder estar,
relacionarse y pasar el tiempo libre, independientemente de que se
participe o no en las actividades que en ellos se organizan.
Hasta donde sea posible, se pretende
que estos centros o las actividades que en ellos se organicen, estén
gestionados por jóvenes -generalmente, a través de
alguna asociación juvenil- con la lógica supervisión
de las instituciones que patrocinan el Programa.
En el marco de estos centros se pueden
ofrecer recursos de tiempo libre (fonotecas, ludotecas,
bibliotecas, exposiciones, etc.) u organizarse actividades de
diferente naturaleza en función de los recursos y de los
intereses existentes en cada momento (programas de animación
a la lectura, escuelas de rock, fiestas, etc.).
Actividades de tiempo libre.
El tiempo libre es un área de
trabajo especialmente adecuado para la prevención del
consumo de drogas y para la prevención de la delincuencia o
la conducta violenta, ya que permite el desarrollo de actividades
satisfactorias y la adecuada canalización de la búsqueda
de sensaciones o el afán de competencia.
En el marco de Alcazul se programa
actividades organizadas en cuatro áreas fundamentales:
Deporte.
Aventura.
Cultura.
Naturaleza.
En cuanto a las actividades
deportivas, algunas investigaciones ponen en entredicho el valor
preventivo de deportes como el fútbol o el rugby,
pareciendo que otras disciplinas deportivas -como el atletismo,
por ejemplo- permiten obtener mejores resultados en cuanto al
consumo de drogas, quizá porque los deportes de equipo, a
nivel aficionado, requieren menor preparación física.
Aunque ello no debe llevarnos a
cuestionar el valor formativo de los deportes de equipo (de hecho,
los datos empíricos sobre el tema son bastante
contradictorios), en Alcazul se primarán especialmente las
actividades deportivas que requieren mayor esfuerzo individual
(natación, ciclismo, atletismo, etc.).
En cuanto a las actividades de
aventura, están especialmente destinadas a aquellos sujetos
que, por sus características de personalidad, tienden a la
búsqueda de nuevas experiencias y sensaciones, a veces sin
reparar en los riesgos que ello implica, lo cual les puede llevar
tanto a acercarse al consumo de drogas como a conductas violentas
o delictivas. Entre estas actividades está la escalada, el
senderismo, piragüismo, descenso de ríos, vuelo sin
motor, acampada, marchas, etc.). |